Fiesta Inspectorial en Villena, memoria y agradecimiento

8 mayo 2017

En medio de un gran clima de acogida y fraternidad, el sábado 6 de mayo, más de 150 salesianos de la Inspectoría María Auxiliadora se encontraron en Villena para celebrar la fiesta anual, lo hicieron en un radiante día de primavera, en la casa salesiana local que lucía sus mejores galas por la celebración de su Centenario.

Tras los saludos y el almuerzo para recobrar fuerzas después de un largo viaje para muchos, llegó el momento del encuentro en el salón de actos, un momento emotivo de memoria y agradecimiento.

El saludo del director local, José Joaquín Coma, resultó muy acertado en su combinación de vivencias personales de sus etapas anteriores en la casa y su visión de este momento privilegiado como es el Centenario de la presencia salesiana en Villena. “Aquí todo se comparte, todo se celebra”, afirmó; y se congratuló porque los salesianos han realizado a lo largo de los años un espléndido trabajo que ha llevado al encuentro y hermanamiento con las instituciones, grupos políticos y la ciudadanía.

A continuación, el Inspector salesiano, Cristóbal López, se dirigió a todos los hermanos presentes con estas palabras: “Hoy debe ser un día para reforzar nuestra unidad y nuestra pluralidad”. En su parlamento recordó a los salesianos fallecidos a lo largo del año y felicitó a todos los que celebraban sus 25 o 50 años como salesianos o como sacerdotes. Constató también los avances en fraternidad y resaltó los ejes fundamentales de la vida salesiana: “Pasión por Jesucristo y por los jóvenes, verdadera columna que nos sostiene”. 

El momento más entrañable del acto llegó con el nombramiento uno por uno de todos los salesianos que celebraban sus bodas de oro o de plata; a cada uno de ellos, Cristóbal López les entregó un regalo, expresión del agradecimiento que les dispensaba toda la inspectoría.

Tras la foto de familia, la concelebración eucarística en el precioso santuario de María Auxiliadora, justo en el día de la fiesta de Santo Domingo Savio. En su homilía, el Padre Inspector invitó a “hacer crecer nuestra vida salesiana manteniendo nuestra identidad y creciendo en fidelidad a la vocación a la que hemos sido llamados”.

Antes de la comida fraterna, tuvo lugar en el patio un espectacular desfile de “Moros y cristianos” que produjo la admiración de los menos conocedores de esta extraordinaria fiesta villenense y valenciana. El aplauso fue unánime.

La celebración concluyó con la puesta escena del Musical Don Bosco por parte de los chicos y chicas del Centro Juvenil del mismo nombre. Constituyó un gran éxito y todos los salesianos regresaron muy satisfechos a sus comunidades de residencia. El largo viaje para muchos había merecido el esfuerzo.

 

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