El Rector Mayor testigo de excepción de las raíces centenarias de Villena

9 octubre 2017

A las puertas de concluir las celebraciones del centenario de la casa Salesiana de Villena (España), el Rector Mayor don Ángel Fernández Artime vivió el pasado 7 de octubre “una jornada histórica para el municipio y para sus 35000 habitantes”, como afirmaba José Joaquín Coma, director salesiano de la presencia, durante la recepción del X sucesor de Don Bosco.

Con el himno del centenario como banda sonora y en un patio lleno de jóvenes y familias que no quisieron perderse la ocasión de ver de cerca de don Ángel, los asistentes pudieron compartir un tiempo de encuentro con el Rector Mayor enmarcado dentro de la I Feria Solidaria en la que se presentaron numerosas iniciativas de la Inspectoría Salesiana María Auxiliadora, con especial protagonismo para las Plataformas Sociales y los Centros Juveniles.

“Para garantizar otros cien años le pediría a Villena que siguiera siendo fiel a lo que soñó Don Bosco para nosotros. Que sigamos haciendo aquello para lo que hemos nacido. Hoy la realidad es diferente, pero la finalidad es la misma. Que seamos casa para todos con especial sensibilidad por los menos favorecidos. Sigamos construyendo entre todos un nuevo Valdocco”, comentaba como parte de su receta común para todas las obras salesianas del mundo.

Posteriormente, tras el recorrido por los diferentes estand y las numerosas peticiones de fotografía, tuvo lugar un encuentro con los representantes de la Familia Salesiana en el teatro de la casa en un acto que sirvió para agradecer el trabajo realizado en  1914 por Francisco Azorín Bautista, párroco de Santiago, iglesia arciprestal, que comenzó a dar pasos para traer a los salesianos a Villena. Ese recuerdo agradecido se plasmó a través de la oración por el nacimiento en 1917 debido a la constatación de una necesidad educativa apremiante que tuvo respuesta en los Salesianos. 

“Es imposible no recordar al Papa Francisco con su hagan lío. Es muy bonito para nosotros que este estilo en el que creemos no muera en nosotros ni quede entre cuatro paredes. Que pueda compartirse con otra gente y extenderse en la ciudad de Villena. En 100 años esta casa ha hecho lío con estilos diferentes en el bonito sentido de implicar a otros, de hacerse sentir, de ser casa de puertas abiertas. Un lío donde es fundamental el sentido de familia”, explicaba don Ángel Fernández con la sensación de sentirse en casa. “Gracias por esta jornada, no le pongan límites a la Providencia y a por los próximos cien años”.

Durante la tarde el Rector Mayor recibió a los educadores en un encuentro familiar en el que animó a mantener la misma con el ambiente de familia como elemento principal dentro de las distintas asociaciones y grupos que conforman la casa.

La agenda continuó con la recepción por parte del alcalde de Villena, Francisco Javier Esquembre Menor, que abrió las puertas de la casa consistorial para recibir al Rector Mayor en una nueva muestra del agradecimiento de la localidad, como pudo comprobarse en enero de 2016 con la entrega de la medalla de la ciudad al Centro Juvenil Don Bosco.

Por su parte Esquembre, recordó que Villena se enriquece con la presencia de los Salesianos gracias al acompañamiento juvenil. El alcalde hizo referencia al discurso pronunciado en noviembre de 2016 con motivo de la apertura del Centenario de la presencia salesiana, donde destacaba que "todos los centenarios son múltiplis de uno. Del trabajo que el que cada quien pone de su parte, siendo los salesianos un ejemplo que ha hecho  contagiar de vida y valores a esta ciudad”, añadía.

Antes de acudir a la Casa de la Cultura para conocer la exposición ‘100 años educando’ que ofrece un recorrido por la historia de la presencia salesiana en la ciudad, don Ángel Fernández recibió la invitación a firmar en el Libro de honor del Ayuntamiento. “Gracias porque el carácter propio de la gente de Villena ha permitido que el carisma de Don Bosco extendiera profundas raíces. Los salesianos se han dado a Villena y se han sentido siempre queridos. Os deseo lo mejor en nombre de Don Bosco en el inicio del segundo centenario de la presencia salesiana”, destacaba en una emotiva dedicatoria.

La jornada se cerró entrada la noche con la celebración de la eucaristía de acción de gracias en una repleta Iglesia de Santiago que recibió la bendición de una vidriera con la imagen de San Juan Bosco que la Congregación Salesiana regala a la ciudad como muestra de gratitud.

“Estos cien años nos hablan de un profundo entendimiento y unas profundas raíces salesianas arraigadas en esta tierra. Somos sal, somos mucho más que escuelas, somos respuestas para los chichos de hoy. Una respuesta  construida entre todos a lo largo del tiempo. Si Don Bosco viniera hoy se reconociera en casa en la ciudad de Villena”, concluía Don Ángel.


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