El Rector Mayor declara abierto el bicentenario del nacimiento de Don Bosco

16 agosto 2014

Ha sido una alocución en la cual el Rector Mayor ha recordado que la Familia Salesiana está llamada a estar entre los jóvenes, y entre ellos los más pobres, y donde también agradeció a los hombres y mujeres que en este proyecto carismático iniciado por Don Bosco, han dado de manera heroica su vida.

Don Ángel recordó en el inicio del Año Bicentenario, que el Carisma Salesiano es un regalo a toda la Iglesia en favor de los jóvenes. Además comentó: “Hoy nos encontramos como familia de Don Bosco, familia religiosa salesiana, acompañados por muchas autoridades civiles y eclesiásticas, amigos de Don Bosco y jóvenes, en las mismas colinas que lo vieron nacer, para proclamar el inicio de la celebración de este Bicentenario de su nacimiento que tendrá como punto de llegada, después de tres años de preparación y uno de celebración, el próximo 16 de agosto de 2015, cuando se cumplirán los 200 años de su presencia en la Iglesia y en el mundo, para bien de los jóvenes”.

Con un profundo sentimiento de gratitud al Señor por Don Bosco y por el movimiento espiritual que él logró crear, el Rector Mayor recordó a todos y cada uno de los grupos que se inspiran en el Santo de los jóvenes, y añadió: “Creemos que este Bicentenario será una oportunidad para una verdadera renovación espiritual y pastoral en nuestra Familia, una ocasión para hacer más vivo el carisma y hacer tan actual a Don Bosco como siempre lo fue para los jóvenes”. Y prosiguió: “Creemos que será una oportunidad para vivir con renovada convicción y fuerza la misión encomendada, siempre por el bien de los niños y niñas, adolescentes y jóvenes de todo el mundo, en especial quienes más nos necesitan, los más pobres y frágiles”.

Y concluyó afirmando: “El Bicentenario será un tiempo en el que aportar lo que humildemente forma parte de nuestra esencia carismática: nuestro empeño por leer las realidades sociales, especialmente juveniles, que hoy nos tocan”. Además añadió que frente a los jóvenes es necesario mantener “nuestra fe y plena confianza en ellos, en ellas, en cada joven, en sus posibilidades y capacidades; nuestra certeza en la bondad de su corazón, sea cual haya sido su historia, en la oportunidad que tienen de ser dueños y protagonistas de sus vidas, teniéndonos a su lado si lo aceptan, para desarrollar al máximo sus talentos, su vocación plenamente humana y cristiana”.
Es posible encontrar el discurso completo en sdb.org.
 

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