Monseñor Van Looy, los Salesianos y “La guía silenciosa de Dios

9 junio 2017

Hace tres años fue elegido Presidente de Caritas Europa, desde hace 13 años es Obispo de Gante (Bélgica) y tiene más de 46 años de sacerdote, sin embargo, si no hubiera sido por la inesperada visita de un misionero, un tío lejano en China, quién sabe cuál sería el modo de vida de Mons. Luc Van Looy.

Desde hace años, el Obispo Salesiano, ex Vicario del Rector Mayor entre los años de 1996 y 2003, ha puesto su mirada hacia al pasado para escribir “La guía silenciosa de Dios” y ha recogido los resultados de una investigación en un libro-entrevista que fue entregado al Rector Mayor.

¿Cuál es el tema principal del libro?

Es mi experiencia salesiana desde mi juventud hasta la actualidad. La pregunta que hicimos al principio del libro (Netwerker voor de mensen van Dios) fue: “¿cómo interviene Dios en la historia de un hombre?”. Mirando hacia atrás nos dimos cuenta de algunos acontecimientos de la vida que, individualmente, no son fáciles de comprender. Sin embargo, hay momentos en la vida, con fe, en los que se puede vislumbrar la suave guía de Dios.

Entonces, ¿cómo es que se hizo Salesiano?

Es el punto principal. Estudiaba en la escuela de los jesuitas y suspendí una materia. Los jesuitas sugirieron a mi padre que me enviaran a un internado y aconsejaron dos opciones: los Redentoristas o los Salesianos. Un día durante el almuerzo discutíamos mis padres y yo sobre donde debía ir y de improviso llegó un tío lejano, un sacerdote misionero en China que llegaba varias veces al año, y le dijo a mis padres: “Si desean educar bien a su hijo, envíelo donde los Salesianos”.

¿Recuerda otras “coincidencias”?

Sí. Este misionero pariente murió en China dos semanas antes de que yo saliese de misionero hacia Corea y me dejó su cáliz. Una vez en Corea descubrí mi carisma misionero. Pero si no hubiera ido a Corea nunca hubiera sido Inspector, porque Bélgica era una Inspectoría muy grande. Como Superior de Corea me llamaron para asistir al Capítulo general y fui elegido Consejero General. Y si yo no hubiera estado en Roma no me habrían elegido como obispo porque en el Vaticano me conocían como el Vicario del Rector Mayor.

En el libro hemos seleccionado algunos episodios de mi vida que cuentan sobre “La guía silenciosa de Dios”. Ahora, les toca a ustedes mirar su propia vida. 

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