ESTUDIO DE LA PALABRA| CICLO A – XV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

10 julio 2023

Propuesta de Lectio Divina personal (o en grupo)

XV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO Ciclo A (Mt 3,13-17)

 

 

ORACIÓN

Envía sobre nosotros, Señor, tu Espíritu Santo:

que disponga nuestro corazón para escuchar tu Palabra;

que nos conceda encontrarte en ella;

y que haga que esta Palabra se convierta en vida en nuestras personas.

(B) PASOS PARA LA MEDITACIÓN 

  1. LEE…

¿Qué dice el texto?

Atiende a todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas. Para la comprensión del texto te pueden servir los comentarios que te ofrecemos a continuación.

Texto (Mt 3,13-17)

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así lo que Dios quiere.» Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Este es mi hijo, el amado, mi predilecto.»

Comentarios:

Para Mateo el bautismo de Jesús es el momento cumbre de la actividad de Juan, y la manifestación abierta de Jesús como Hijo de Dios. El pasaje tiene dos partes: el diálogo entre Juan y Jesús, y la manifestación de este último como Hijo de Dios.

La segunda pertenece a la tradición común de los evangelios, pero la primera sólo se encuentra en Mateo. En el contexto del pasaje anterior (Mt 3,1-12), resulta sorprendente la actitud de Jesús, y coherentes las palabras de Juan: soy yo el que necesito que tú me bautices. El diálogo entre ambos aclara que el bautismo de Jesús en medio del Israel arrepentido es un paso necesario para que se cumpla el designio salvador de Dios. Las palabras de Jesús: conviene que cumplamos lo que Dios ha dispuesto expresan bien su adhesión al proyecto del Padre, que le conducirá hasta Getsemaní, y luego hasta la cruz, en una entrega constante de la propia vida. La identidad de Jesús queda clara en los sucesos que siguen a su bautismo: se abren los cielos y desciende el Espíritu de Dios para realizar en él una nueva creación (Gn 1, 2). Es el mismo Espíritu que actuó en su nacimiento (Mt 12, 28), y que le acompañará durante toda su vida (Mt 1,18-25). Finalmente, la voz celeste declara que Jesús es el Hijo de Dios, y lo hace con una fórmula tomada de uno de los cánticos del siervo sufriente (Is 42,1), para no dar lugar a equívocos: Jesús es el Hijo de Dios; en sus palabras y sus acciones escuchamos y vemos a Dios, pero él encarnará la figura del siervo sufriente, no la de un Mesías triunfalista (véase comentario a Mt 4,1-11). La afirmación de que Jesús es el Hijo de Dios es muy importante para Mateo. En los primeros capítulos alude de forma velada a ella: en la narración de la concepción virginal (Mt 1 ,16:18-20), a través de las palabras del profeta (Mt 1,22-25), o por medio de metáforas (Mt 2,11; 3 11). Este es también el título con el que le reconocen sus discípulos (Mt 14,33), y Pedro en representación de ellos (Mt 16, 16). Ser Hijo de Dios define la identidad más profunda de Jesús, hasta el punto de que cuando sus adversarios quieren poner en tela de juicio dicha identidad, recurren a este título: si eres Hijo de Dios… (Mt 4,3-6; 27,40-43). Hay que notar que en el relato del bautismo se dan cita los tres aspectos que Mateo quiere subrayar en la presentación de Jesús. El paso del Jordán recuerda el del mar Rojo, en el que Israel contempla la gloria de Dios. Jesús como verdadero Hijo de Abrahán recorre un nuevo éxodo (véase comentario a Mt 2, 13-23) diálogo con el bautista, que reconoce humildemente su condición de precursor del Mesías, recuerda que Jesús es el hijo de David. Finalmente la voz del cielo confirma todo lo dicho acerca de Jesús como Hijo de Dios. El relato invita a descubrir quién es verdaderamente Jesús, y a profundizar en el sentido del bautismo cristiano, semejante al de Jesús y diferente del de Juan (véase Mt 28,18-20).

  1. MEDITA…

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Sugerencias:

  • ¿Qué “señal”, “signo” sería para ti salvador?
  • ¿Qué signo puedes tu ofrecer a los otros? Un signo de vida, de esperanza, de renovación.
  1. CONTEMPLA Y REZA…

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Sugerencias:

  • ¿Reviso mis compromisos bautismales?, ¿los actualizo en el hoy de la Iglesia?
  • ¿Te sientes querido por tu entorno, por los receptores de tu acción pastoral, por los que forman contigo la Iglesia?
  1. ACTÚA…

¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

  1. COMPARTE…

Si la Lectio se hace en grupo, podéis compartir con sencillez lo que cada uno ha descubierto, para enriquecimiento del grupo.

  1. DA GRACIAS…

Puedes acabar este momento con una oración: expresa a Dios lo que has vivido, dale gracias por lo que te ha manifestado, y pide al Espíritu que te haga pasar de la Palabra a la vida.

Te damos gracias, Señor,
por la palabra que hemos leído hoy

Y haz que sea viva y eficaz entre nosotros.

 

 

Font (comentarios y sugerencias): http://www.siervas-seglares.org

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