EPN | CICLO C – IV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

24 enero 2022

Evangelio  Lc 4, 21-30 

Lucas: ¡Hola, amigos y amigas! Soy el evangelista Lucas y voy a seguir la historia de Jesús que os empecé a contar el domingo pasado, ¿os acordáis?

Niño 1: Sí, nos decías que Jesús había venido a ayudar a los pobres, devolver la vista a los ciegos, dar la libertad a los presos.

Niño 2: Y que Jesús había dicho: “Hoy se cumplen las Escrituras, se cumple en mí todo lo dicho por el profeta Isaías”.

Niño 1: La gente de Nazaret estaría muy contenta de que Jesús fuera de su pueblo, ¿verdad, Lucas?

Lucas: Pues no, sus paisanos no estaban muy contentos con Jesús.

Niño 2: ¿Por qué, Lucas?

Lucas: Porque no creían que el hijo de un carpintero, como José, y de María, una mujer sencilla, podía ser alguien tan especial. Veréis lo que pasó.

Niño 3: Ahí dentro, en la sinagoga, has dicho de ti cosas increíbles, Jesús.

Niño 4: No vas a engañarnos, sabemos bien que eres el hijo de José y de María.

Niño 3: No nos des consejos y aplícate el refrán: «Médico, cúrate a ti mismo».

Niño 4: ¿Por qué no haces aquí los milagros que hiciste en Cafarnaún

Jesús: Sería inútil, ningún profeta es bien mirado en su tierra. ¿Os acordáis de lo que le pasó a Elías cuando el hambre asoló todo el país?

Niño 3: Sí, que ayudó a una viuda del pueblo de Sarepta.

Jesús: O sea, a una extranjera. ¿Y recordáis cuántos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo?

Niño 4: Sí, había muchísimos.

Jesús: Y Eliseo no curó a ninguno de ellos, sino sólo a Naamán el Sirio. ¡Otro extranjero!

Niño 3: Tenemos la sensación de que te estás riendo de nosotros, los judíos.

Niño 4: ¡Ten cuidado o te tiramos del monte abajo! No aguantamos más tiempo esas impertinencias.

Lucas: Todos en la sinagoga se pusieron furiosos. Y levantándose lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Hoy el evangelio relata un momento de la vida de Jesús un poco delicado. Hablaba Jesús a sus vecinos y paisanos y ellos se llenaron de rabia al punto de querer matarle tirándole por un barranco. ¿Qué fue lo que les dijo? Con un ejemplo les hizo saber que para Dios todos somos hijos queridos, incluso los no judíos. Y eso les llenó de enfado pues se consideraban los únicos y los preferidos de Dios. Jesús les dijo que eso no era así. Que no tenían ningún derecho a excluir a otros pueblos del cariño y la bondad de Dios. Contra el corazón raquítico y pequeño de los judíos Jesús ofrece un corazón grande y para todos sin excepción, que es el corazón de Dios.

Jesús, en este día queremos darte gracias

por escogernos para ser tus discípulos

y misioneros. Acompáñanos siempre y

no permitas que desfallezca nuestro entusiasmo

y ganas de anunciar tu palabra ante las adversidades diarias.

Vamos a jugar

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