EPN | CICLO A – XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

7 agosto 2023

Evangelio Mt 14,22-33

NARRADOR: ¿Os acordáis?: el domingo pasado Jesús dio de comer a una multitud. Después que la gente había comido, dijo a sus discípulos que subieran a la barca y se fueran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Una vez que despidió a la gente, subió al monte a solas para orar. Cuando llegó la noche, Él estaba allí solo.

DISCÍPULO 1: ¿Dónde se habrá metido el Maestro?

DISCÍPULO 2: Se ha ido y nos ha dejado solos en la barca.

NARRADOR: Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida:

DISCÍPULO 1: ¿Estáis viendo lo que yo veo?

DISCÍPULO 2: ¡Maestro…! ¡Dónde estás!

DISCÍPULO 3: Estoy muerto de miedo ¿Vosotros no?

NARRADOR: Jesús les dijo enseguida:

JESÚS: ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!

PEDRO: Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.

JESÚS: ¡Ven, Pedro!

NARRADOR: Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

PEDRO: ¡Señor, sálvame!

NARRADOR: En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

JESÚS: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?

NARRADOR: En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:

DISCÍPULOS: Realmente eres Hijo de Dios

Después del milagro de los panes y los peces, Jesús se quedó despidiéndose de la gente y los apóstoles embarcaron para la otra orilla. Luego Jesús, fue tras ellos. ¿Sabéis cómo?, pues ¡andando sobre las aguas! Pedro se asustó y le dijo: “Si eres tú, dime que vaya yo también andando sobre las aguas”. Jesús le dijo” «Ven». Y Pedro comenzó a andar, pero al cabo de un rato se hundía y le pidió al Señor que lo salvase. Jesús lo salvó y le dijo: ¡Eso te ha pasado porque has dudado, tienes todavía poca fe!

Señor, ¡Sálvame!

Sálvame cuando no sé reconocerte a ti en tu Palabra.

Sálvame cuando me alejo y mi barca empieza a naufragar.

Sálvame porque Tú eres el único que salva.

Te reconozco, Señor Jesús, como el Hijo de Dios que todo lo puede.

Gracias, Señor, porque en ti encuentro la calma.

Gracias porque con tu palabra me fortalezco.

Gracias, Señor, por subir a la barca de mi vida

y llevarme a aguas tranquilas.

 

Vamos a jugar

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