“El tiempo va borrando la memoria y creo que hemos llegado a tiempo de recoger y conservar la historia de los salesianos”

24 abril 2019

Cerca de 1000 páginas recogen la historia de la congregación salesiana en España. Ha sido un trabajo arduo y difícil, reconoce Fernando Ría, salesiano de la Inspectoría María Auxiliadora y coautor del Diccionario Biográfico Salesiano de España.

Ría ha formado parte del equipo de profesionales de ACSSA – España (Associazione Cultori Storia Salesiana) que ha hecho posible esta obra, asumiendo la labor de coordinador de redacción. Por sus manos han pasado todas y cada una de las fichas biográficas que conforman el diccionario, más de 1800 microbiografías; más de 1800 vidas de entrega a la congregación y al carisma salesiano a favor de la juventud.

El Diccionario Biográfico Salesiano de España recopila la existencia de los salesianos fallecidos desde 1892 hasta el 30 de junio de 2018 en España; también de aquellos que marcharon a misiones y fallecieron en sus destinos; de los extranjeros que pasaron gran parte de su vida en el país y de los que su paso por España, aunque breve fue fundamental para el arraigo de los salesianos en nuestro país. Esta recopilación ha costado más de cuatro años de consultas, búsqueda e investigación, el resultado es una obra única que además tiene el valor de servir de ejemplo a otras naciones para recuperar la memoria del mayor número posible de salesianos en el mundo.

“No existe otra obra así” confirma Fernando Ría. “Hay un diccionario italiano, pequeñas biografías de salesianos de todo el mundo; en España hay varias obras de salesianos escritas desde las antiguas inspectorías que han sido una de nuestras fuentes, como la obra de Don Basilio Bustillo, Jesús Borrego o Marcelino Carreto, pero ninguna como esta”.

“Una de las iniciativas que movió al Rector Mayor, Don Ángel Fernández Artime, a invitarnos a elaborar este libro fue presentarlo como modelo a otras naciones. Y la verdad es que es interesante porque el tiempo va borrando la memoria y yo creo que hemos llegado a tiempo de recoger y conservar la memoria de estos salesianos. De otra manera desaparecen las fuentes, y cada vez resulta más difícil recoger estos datos”.

Sobre esas dificultades habla el director de redacción: “Ha sido un trabajo muy intenso, no exento de incomodidades, especialmente por la dificultad de las fuentes. Este libro se basa sobre todo en las cartas mortuorias, bastantes desaparecidas, muchas no existían; y en los archivos, en el caso del Archivo General de Roma de traslado a la nueva sede, los archivos inspectoriales en proceso de nueva localización, tras la unificación de las inspectorías y después los archivos locales, los cuales algunos no existen o están en mala situació”.

 

Una obras para ser leída y consultada

Por otro lado, el Diccionario ha supuesto un importante trabajo de revisión y contraste de datos: “No fue fácil, en algunas ocasiones no se encontraron los datos, había muchos errores en las primeras redacciones que hubo que subsanar. El trabajo ha servido para contrastar las informaciones, hemos tratado de que sea un libro fiable, que sirva como fuente de información. Ha sido un trabajo hecho concienzudamente”. “Es una obra para ser leída y consultada”.

Gracias a la experiencia de esta obra, Fernando Ría tiene clara la metodología que se debería seguir tanto para las futuras ampliaciones del Diccionario – que se actualizará cada cinco años- como para otras obras similares. “Es fundamental establecer una reseña tipo, fruto de un trabajo consensuado. En la que además se han de fijar claramente los criterios de redacción con el fin de homogeneizar las fichas biográficas”.

El valor del Diccionario Biográfico no reside únicamente en salvaguardar del olvido a cientos de salesianos sino en sacar a la luz la riqueza humana, profesional e intelectual, así como la contribución que la congregación ha hecho allí donde se estableció, a la sociedad, a la educación y a la juventud en particular, durante todos estos años. Pero además, “los retazos de vida que encontrarás en este diccionario -señala el Rector Mayor en el prólogo de la obra-, no son sólo la historia de un grupo de salesianos (…), sino mucho más, pues por encima de lo que han hecho, que no deja de ser sorprendente, se encuentran ejemplos admirables de virtud y de autenticidad evangélica, que los convierten en modelos de salesianidad”.

“Hay una línea transversal de valores salesianos, cada uno en su época pero que son constantes”.“Esa línea común es la entrega al carisma, a los jóvenes, tanto en la enseñanza como en cualquier faceta del mundo juvenil; la devoción a María Auxiliadora y a Don Bosco. Todo hecho con sencillez y mucha fidelidad”, constata Ría.

 

Futuros nuevos estudios

Con el Diccionario Biográfico se ha puesto la primera piedra a la historia de muchas historias. La visión amplia y temporal de la congregación, a través de esta obra, abre la puerta a fijarse en aspectos muy interesantes que podrían dar lugar a otros estudios. Por ejemplo, “la Formación Profesional, es lo más característico de los salesianos, cómo se ha ido desarrollando dentro del conjunto de la historia; o la relación de la España salesiana con las misiones, aquí tienes 300 salesianos que han trabajado en todo el mundo”.

Otro tema interesante es la evolución de la figura del coadjutor. “Hay una gran presencia, muchos de vida humilde (cocineros, porteros, encargados de granja, etc.) algunos con fama de santidad, como Martín Goicoechea: ‘Todos los que le conocieron lo proclaman santo, un santo simpático, singular, extraño, cocinero de conventos pobres y de cocinas oscuras’; junto a ellos otros se han distinguido en la FP especialmente en Sarrià, Atocha de Madrid, Pamplona, Sevilla, como Gaspar Mestre: ‘El señor Mestre, profesor de artesanos en las escuelas artesanas de Sarrià, fue un artista excepcional de la madera y un genio artístico de fama internacional’.

“En muchos de ellos encontramos una gran dedicación a sus trabajos profesionales, aficionados a la música y al teatro, más que entre los curas”, revela Fernado Ría.

“Se detecta una evolución clara en el mundo de los coadjutores desde los años 60. Desaparece la figura del coadjutor no cualificado que fueron muy frecuentes en la primera etapa. Ahora el coadjutor está a la par en formación con el sacerdote”.

Tras más de una hora de charla con Fernando Ría son muchas las anécdotas, los datos curiosos y las interesantes semblanzas a las que nos remite: Manuel Rodríguez Diéguez es el salesianos más longevo, falleció con 104 años; Víctor Rodríguez, canario, fue un reconocido poeta y distinguido por su acción sociopolítica, fundó un partido precursor de Coalición Canaria; Evaristo Sánchez fue un gran estudioso y entendido de toros, con una entrada en la enciclopedia taurina el Cossío. José Blanco Blanco, de zapatero a cocinero, falleció ahogado en 1933 en Dénia durante una excursión con los chavales; fue enterrado en el cementerio de esta localidad y los hermanos maristas acogieron sus restos mortales hasta que en 2016 fue exhumado y llevado al panteón salesiano en Benimaclet… “su recuerdo prácticamente había desaparecido”, cuenta Ría.

Precisamente el Rector Mayor apunta en la presentación: “El mayor enemigo de la historia es el olvido y «sólo muere el que no es recordado”. Esto ya no pasará gracias al Diccionario Biográfico Salesiano de España y al trabajo de los miembros de ACSSA- España y colaboradores que lo han hecho posible.

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