VIVIR A FONDO | CICLO B – XXXIV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

13 noviembre 2021

Jn 18, 33b-37

En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?». Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?». Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

¿Eres tú el Rey? Parece una pregunta inocente de Pilatos a Jesús, pero lleva una pincelada de perplejidad. ¿Cómo es posible que éste sea rey? Pero el Reino de Jesús no es de este mundo, y a la vez sí.

¿Me hago rey del mundo? (con mi individualismo, consumismo,…)

¿Me pongo a las órdenes de este rey? ¿Me cuesta? ¿Qué puedo mejorar?

Salmo 92

¡El Señor es Rey!

¡El Señor se ha vestido de esplendor

y se ha rodeado de poder!

Él afirmó el mundo, para que no se mueva.

Desde entonces, Señor, tu trono está firme.

¡Tú siempre has existido!

 

Oh Señor,

los ríos braman y levantan grandes olas;

pero tú, Señor, en las alturas

eres más poderoso que las olas

y que el rugir de los mares.

 

Oh Señor,

tus mandatos son muy firmes.

¡La santidad es el adorno eterno de tu templo!

Tú me enseñas que ser rey no es mandar a todos para que hagan lo que yo deseo.

Tú me enseñas que ser rey es ponerse al servicio de todos.

Tú me enseñas que ser rey no es cambiar de opinión para mantener el poder.

Tú me enseñas que ser rey es ser auténtico hasta el final, aunque este final sea la muerte.

¡Ayúdame a estar bajo tu bandera!

 

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