VIVIR A FONDO | CICLO B – XXV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

13 septiembre 2021

MC 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Jesús quiere ir de incógnito. ¿Cómo voy yo por la vida?

Jesús instruye a los discípulos. ¿Yo instruyo o impongo?

Jesús se hace servidor de todos. ¿Soy selectivo/va con quien quiero servir?

Jesús hace la voluntad del padre. ¿Soy de los que rezo diciendo: “Hágase mi voluntad”?

“Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará”.    (Pr 22,6)

A los adultos, quisiera decirles lo siguiente: Hablad con los niños, y no simplemente a los niños. Escuchad lo que tienen para decir. Respetad su derecho a ser escuchados. Haced para ellos un lugar de justicia en nuestro orden mundial. Ayudadles a ser ellos mismos en nuestra gran familia. Y, por encima de todo, dejad que os enseñen lo que quizá vosotros ya habéis olvidado: la comprensión, la tolerancia, la amistad, la paz, la fraternidad, y, sobre todo, el amor.

(Kenneth Kaunda, Presidente de Zambia)

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