La necesidad de construir paz y desarrollo en Etiopía

15 julio 2021

Las últimas noticias que llegan de la situación en el norte de Etiopía no son muy esperanzadoras. El conflicto armado, que continúa desde el pasado mes de noviembre, tiene al sistema de salud casi colapsado. La gente muere en sus casas, y las mujeres dan a luz sin asistencia médica.  

El acceso a los alimentos disponibles es reducido, lo que está provocando, cada día, un aumento de la malnutrición de la población. No es mejor la situación de la agricultura, ya que, a causa de la guerra no se están trabajando los cultivos, lo que tendrá unas consecuencias desastrosas. 

El clima de violencia en Tigray ha tenido como consecuencia asesinatos masivos, más de 1 millón de población desplazada según la OIM, abusos a mujeres, niños y niñas, el reciente asesinato de tres miembros de médicos sin fronteras en la región, etc.

La ausencia de comunicación agrava la situación, tanto para la distribución de las ayudas como para dar a conocer al mundo lo que está sucediendo. “Toda la región se ha quedado sin electricidad, sin acceso a Internet, sin suministro de agua durante tres meses”, explica el salesiano Lijo Vadakkan.

Pero ante tanta injusticia se mantiene el compromiso de quienes trabajan por la paz, la tolerancia y que creen que un país en paz es posible. Los Salesianos y las Salesianas forman parte de ese grupo que cree en el entendimiento y el diálogo para salir de la situación de violencia, y que están al lado de las personas más desfavorecidas.

Según cuenta el salesiano Alfred Roca, presente en Etiopía desde hace más de 30 años, en los últimos meses los salesianos han atendido a decenas de miles de personas, llevando los alimentos de casa en casa para evitar las aglomeraciones y garantizar que lleguen a las personas que más lo necesitan.

En la ciudad de Adwa los salesianos trabajan con las Hijas de María Auxiliadora y con las Misioneras de la Caridad para atender a más 100.000 personas, la mayor parte mujeres y ancianos que provienen de poblados alejados. 

Los salesianos han abierto sus casas para prestar asistencia a quienes huyen de la guerra. En la zona de Tigray hay 20 salesianos, en los centros de Makalle, Adwa i Adigrat. “Estamos aquí para atender a tantas personas: en estos momentos difíciles, estamos con la gente ayudando y consolando a los más necesitados de apoyo”, ha escrito el P. Hailemariam Mdhin Tesfay. 

La labor de Bosco Global en Etiopía

La ONGD Bosco Global sigue colaborando con la oficina de desarrollo de los Salesianos en Etiopía para que dispongan de recursos para cubrir las necesidades básicas en las zonas más afectadas. 

Por otra parte, en la ciudad de Zway, fuera de la zona de conflicto, la ONGD salesiana continúa desarrollando un proyecto junto a los Salesianos con el objetivo de mejorar la educación y la formación de mujeres en situación de exclusión social. Ellas  participan en talleres de confección de tejidos en telar, cocina, repostería, panadería, molduras de yeso, muebles de bambú, cestería y agricultura urbana, con el objetivo de, poder tener una buena inserción sociolaboral.

En Addis Abeba, la capital del país, Bosco Global apoya al Centro Juvenil Don Bosco, que atiende a niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Se les atiende su alimentación, salud, y se les forma y acompaña para que puedan tener un futuro con oportunidades.

 

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