Juan José Ganuza Ilarduya, salesiano sacerdote (1936-2020)

18 diciembre 2020

La Inspectoría Salesiana María Auxiliadora comunica que, en la noche del jueves 17 de diciembre de 2020, fallecía en el Hospital de San Juan de Alicante el querido hermano salesiano sacerdote don Juan José Ganuza Ilarduya, de la comunidad de Zaragoza, debido a una multidisfunción, según el parte médico, tras unos meses de grave enfermedad. Tenía 84 años de edad y había cumplido los 68 de salesiano y los 54 de sacerdote.

Su funeral será celebrado el sábado 19 de diciembre, a las 12:00, en la parroquia-santuario de San Juan Bosco de El Campello. Después, sus restos mortales serán llevados a incinerar. Los días 8 y 9 de enero, a las 19:00, celebraremos en Zaragoza, en la parroquia Nuestra Señora de Montserrat, las eucaristía en su memoria.

Juanjo nació en Abárzuza (Navarra), el 27 de marzo de 1936. Fue aspirante en Sant Vicenç dels Horts (1948-51), e hizo el noviciado en L’Arboç, casa en la que profesó el 16 de agosto de 1952. Después de su primer año de estudiante de filosofía en Sant Vicenç dels Horts (1952-53) marchó a Uruguay, donde prosiguió con los estudios de filosofía que completaría durante sus años de tirocinio en Mataró (1955-58). Allí realizó su profesión perpetua el 12 de julio de 1958. Durante el curso 1958-59 trabajó en Alicante, desde donde pasó a Martí-Codolar para hacer los tres primeros cursos de teología (1959-62). Estuvo en Valencia-Institución Sindical San Vicente Ferrer (1962-63) y en Zaragoza (1963-65), tras lo cual, terminó los estudios de teología en Sanlúcar la Mayor (1965-66). Fue ordenado sacerdote el 14 de octubre de 1966, en pleno ejercicio de su labor pastoral en Zaragoza, por Mn. Pedro Cantero Cuadrado. Desde su ordenación, Juanjo siguió en Zaragoza hasta 1978 en que fue nombrado director de la casa de Burriana (1978-84) y después de la de Albacete-San Pablo, donde ejerció de párroco (1984-93). Desde 1993 ha realizado su labor salesiana en Zaragoza. El pasado 22 de octubre pasó a la Residencia de El Campello, donde ha permanecido apenas dos meses antes de su fallecimiento.

Será recordado como salesiano ejemplar, trabajador, siempre sonriente y amable, disponible, atento y servicial.

Que el Señor Resucitado acoja con ternura a nuestro hermano Juanjo entre todos aquellos que han entregado su vida a la misión salesiana, que María Auxiliadora, a la que tanto amó, lo acoja con el cariño de Buena Madre del cielo, y que nuestro Padre San Juan Bosco lo reciba amorosamente junto a él. 

Que descanse en paz.

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