ESTUDIO DE LA PALABRA| CICLO B – XXVII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

27 septiembre 2021

Propuesta de Lectio Divina personal (o en grupo)

XXVII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO Ciclo B (Mc 10, 2-16)

 

 

ORACIÓN

Creemos que estás en medio de nosotros, Padre, y en nuestro interior;

creemos que el Espíritu de tu Hijo nos impulsa.

Te pedimos que no dejamos de estar abiertos al Espíritu,

y que sepamos escuchar sus insinuaciones.

Que venga sobre nosotros tu Espíritu

que nos ayude a conocer más a tu Hijo

a través de la Palabra que ahora escucharemos.

(B) PASOS PARA LA MEDITACIÓN

  1. LEE…

¿Qué dice el texto?

Atiende a todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas. Para la comprensión del texto te pueden servir los comentarios que te ofrecemos a continuación.

Texto (Mc 10, 2-16)

En aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?». Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?». Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer.  Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio». Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

Comentarios:

Despidiéndose definitivamente de Galilea, Jesús continúa su camino y continúa también su enseñanza, dirigida ahora a un público más amplio. Los discípulos, sin embargo, seguirán teniendo una instrucción adicional en privado. Los fariseos son quienes le proporcionan la ocasión para hablar de un asunto delicado y comprometido: matrimonio y divorcio. Sin dejarse seducir por una casuística banal y sin quedar atrapado en las disputas de las diversas escuelas, Jesús sitúa el debate en su verdadero horizonte, encauzando la solución desde su raíz: la intención originaria del creador. Desde aquí no duda en definir como adulterio la ruptura de una relación que debe concebirse, no como simple contrato legal, sino como una alianza estable, a semejanza de la que el mismo Dios ha hecho con su pueblo. De ese carácter de alianza que posee el matrimonio deriva la fidelidad conyugal que Jesús proclama, una fidelidad sostenida y alentada por el amor, no por la ley. Este amor, en referencia constante al amor de Dios, será capaz de encontrar siempre la luz y la fuerza necesarias para superar los muchos obstáculos que al cristiano se le presenten en esa vida conyugal a través de la cual ha de realizar el seguimiento de Jesús. La actitud de los fariseos, que se acercan siempre a Jesús con intenciones retorcidas y gestos arrogantes, encuentra su contrapunto en la actitud de los niños, que, sin posibilidad siquiera de acceder por sí mismos hasta Jesús, deben ser presentados por otros, y no sin dificultades. Diáfanos en su mirada, sin nada que esconder ni que ofrecer, sin ningún prestigio ni privilegio que defender, semejantes a la mano vacía de un mendigo, los niños son para Jesús no sólo objeto de atención y de cariño, sino también modelos a imitar en su actitud por cuantos anhelen seguir su camino y participar del reino de Dios. Siendo un don, el reino está reservado no para los «prometeos» que pretenden escalar los cielos, sino para aquellos que -como niños- confían, se abren y se abandonan por completo a la benevolencia divina.

  1. MEDITA…

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Sugerencias:

“El proyecto de Dios es un amor vital, armónico, luminoso, gozoso.”

“No estamos solos, el proyecto de Dios nos espera en el otro.”

                 –       “Venga a nosotros tu Reino”

                 –       “El Reino es vida”

  1. CONTEMPLA Y REZA…

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Sugerencias:

Señor,

Te pedimos por los hombres y mujeres creyentes que, en medio de nuestro mundo,

quieren ser signo de respuesta al mandato que tú nos has dado.

Dales fuerza para vivir según tu plan y haznos misericordiosos

para acoger las situaciones que la vida nos presenta.

  1. ACTÚA…

¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

  1. COMPARTE…

Si la Lectio se hace en grupo, podéis compartir con sencillez lo que cada uno ha descubierto, para enriquecimiento del grupo.

  1. DA GRACIAS…

Puedes acabar este momento con una oración: expresa a Dios lo que has vivido, dale gracias por lo que te ha manifestado, y pide al Espíritu que te haga pasar de la Palabra a la vida.

Gracias, Padre, por lo que me has revelado con esta Palabra.

Ayúdame a progresar en el conocimiento de tu Hijo, Jesús,

y hazme dócil a la acción del Espíritu en mi vida.

Fuente Oración: Evangelio al dia 2021 Ed. CCS

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