Testimonio de Mercedes Hoyo

24 noviembre 2019

Señor, me siento afortunada de la vocación que me has regalado y yo fiándome en tu promesa de fidelidad he podido darte un SÍ definitivo en la vida religiosa salesiana.

Hice la mi primera profesión el 5 de agosto del 2013 en El Plantío (Madrid). Durante estos años de juniorado he podido vivir en diferentes comunidades: Caldas de Reis (Pontevedra), Aravaca, Casa Inspectorial y ahora en El Plantío… realidades diferentes que han dado color a mi llamada vocacional al experimentar el espíritu de familia, el empeño por serte fiel en la sencillez y en la humildad, la pertenencia a esta nueva Inspectoría. Ahora en El Plantío, recién incorporada, tras mi profesión perpetua como Hija de María Auxiliadora, me encuentro abierta a descubrir el regalo que el Señor me tiene preparado. Han sido unos años de discernimiento junto a mis hermanas de comunidad, para descubrir mi identidad en el carisma salesiano y para dar respuesta a la llamada de Dios: trabajar con y para los jóvenes y ser bendición entre ellos.

Cuanto más me he ido sumergiendo en las diferentes actividades pastorales, voluntariado, tiempo libre, evangelización explícita, formación, escuela, experiencia en México durante mis prácticas de Magisterio entre los más pobres y, como no, la vida en comunidad, más he descubierto que lo que me llamaba no eran en sí “los jóvenes”, sino sus motivaciones, interrogantes…es decir ¿quién se escondía detrás de ellos? El rostro de Jesús.   Y es esa la motivación que me llevado a dar este paso definitivo.

Me siento una mujer que está en camino hacia la meta, y sé que unida a ti y a mis hermanas, con la ayuda de nuestra Madre Auxiliadora, de Don Bosco y Madre Mazzarello, podré colaborar con el Espíritu y dar mucho fruto. Siempre, eso sí, unida a Ti, participando en la misión de construir el Reino de Dios con las hermanas, educadores y jóvenes que Tú seguirás poniendo en mi camino. Gracias de corazón.

 

 

 

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