Pequeñas grandes acciones por un mundo mejor

8 julio 2021

Por Vicente Verdú.

Una iniciativa que parte del AMPAS del Colegio Salesianos San Juan Bosco de Valencia, en la que la implicación del Apae del Liceo Francés de Valencia ha sido parte fundamental y de la empresa SUARDIAZ GROUP sin la cual hubiera sido casi imposible llevarla a término. Y  todo nace desde el compromiso de todos los que forman el centro salesiano con una causa más que loable como el proyecto Willka. Un proyecto cuyo nombre responde a la construcción de una escuela en la aldea de Soavinarivo, Madagascar que ha sido una realidad gracias al esfuerzo de muchos colaboradores y con los fondos recaudados con el libro escrito por Carlos Gómez, profesor del Colegio Salesianos San Juan Bosco de Valencia y cuyo título es precisamente Willka.

Ante la necesidad transmitida por Carlos Gómez en febrero de 2020 al AMPAS del Colegio Salesianos San Juan Bosco de Valencia de dotar a esta escuela con material escolar, porque montar una biblioteca de libros en francés allí era casi imposible, la maquinaria se puso en marcha.

El AMPAS de los Salesianos se puso en contacto con el APAE del Liceo Francés, hicieron suyo el proyecto y con la implicación de las familias consiguieron recoger los 1.200 libros que el día 27 de junio salían hacia Soavinarivo. Pero faltaba alguien experto en la logística en Madagascar que lo hiciera posible. El AMPAS de los Salesianos contactó con José Ignacio Sáez, Director en Valencia de SUARDIAZ GROUP, que desde el primer momento se implicó  junto con su compañía y ¡se ha conseguido! 

 

«Ellos han organizado, gestionado y patrocinado el envío, comprometidos e ilusionados con el proyecto, que también han hecho suyo, y que hará que en 40 días, en otra parte del mundo, más de 350 niños y niñas sin recursos dispongan de una gran biblioteca de libros de lectura para todas las edades. Algo que en esa aldea remota de Madagascar es un sueño que se hará realidad», explican.

Una pequeña gran acción que contribuye a que el futuro de Madagascar y sus niños y niñas sea un poco mejor. El desarrollo de las naciones pobres depende en gran medida de la educación de sus niños y jóvenes, y que necesita de la solidaridad de familias y empresas de esta parte del mundo para conseguirlo

«Un ejemplo es este en el que la colaboración Empresa/Familia puede conseguir cambiar, al menos, una parte de nuestro mundo, haciendo personas más formadas y felices», comparten.

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