EPN | CICLO C – XV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

4 julio 2022

Evangelio Lc 10, 25-37

Narrador: En aquel tiempo, se presentó un Maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

Maestro de la Ley: Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Jesús: ¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?

Narrador: El contestó:

Maestro de la Ley: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”.

Jesús: Bien dicho. Haz esto y tendrás vida eterna.

Narrador: Pero él, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús:

Maestro de la Ley: ¿Y quién es mi prójimo?

Jesús: Atiende a lo que te voy a contar: Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y pasó de largo. Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño de la posada y le dijo: “Cuide de él, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.”

Narrador: Entonces Jesús le pregunta:

Jesús: ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

Maestro de la Ley: Está claro, que el que practicó la misericordia con él.

Jesús: Pues, anda y haz tú lo mismo.

 

 

El evangelista Lucas ha construido un relato muy bonito para darnos a conocer la importancia que da Jesús al comportamiento que tenemos con el prójimo (todas las personas que necesitan de nuestra ayuda). Un hombre fue asaltado por el camino: unos bandidos le apalearon, le robaron y le dejaron medio muerto. Luego se marcharon. Por allí pasaron personas que eran consideradas buenas y lo dejaron moribundo. Más tarde pasó un samaritano (los samaritanos son despreciados por los judíos porque les consideran inferiores) que tuvo compasión del hombre herido y acercándose a él, le curó las heridas, le dio agua, le montó sobre su caballo y le llevó a una posada, para que le cuidaran hasta que se repusiera del todo. Pagó al posadero y se marchó. Con esta historia Jesús nos enseña a sus amigos el modo de portarnos con los demás.

“.

 

Querido Jesús,

yo también quiero ser compasivo

y ayudar a los que sufren.

Quiero ser buen samaritano,

que se hizo prójimo

de quien estaba tirado en el camino

y necesitaba una mano.

 

Dame fuerzas, Jesús,

Para seguir ayudando

siempre a todos.

Vamos a jugar

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