VIVIR A FONDO | CICLO C – XVI Domingo de Tiempo Ordinario

11 julio 2022

LC 10,38-42

En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». Él respondió: «“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu fuerza” y con toda tu mente. Y “a tu prójimo como a ti mismo”». Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo di un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

Este pasaje de Lucas nos presenta una escena tierna donde se respira una amistad sincera. Jesús compartió mesa con Marta y María, pero la actitud que mantienen las dos hermanas con respecto a Jesús son diferentes. Dos actitudes buenas, pero, según el propio Jesús, una mejor que la otra: “María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará”.

Ante todo nos encontramos ante una realidad propia y exclusiva de los seres humanos: la capacidad de escoger, fruto precisamente de nuestra capacidad racional. Está claro que, en la vida, decides y escoges tú mismo, o, por el contrario, los otros decidirán y escogerán por ti.

¿Por qué Jesús alaba la actitud de María sin menospreciar la de Marta? Porque María había optado por algo integral para su vida. Seguro que le había escuchado hablar muchas veces,  como también su hermana Marta. Pero a diferencia de esta, María había ido descubriendo poco a poco que las palabras que Él dirigía no eren ningún recetario, sino toda una doctrina capaz de provocar aquella transformación profunda que podía dar la felicidad que ella, como todos, siempre había anhelado.

No sabemos si María se comprometió después con la vida de manera más profunda llevando a cabo todo lo que había oído de Jesús. Pero lo que sí es cierto es que, de entrada, conocía qué pensaba Jesús sobre una manera nueva de vivir capaz de transformar el entorno de la vida de las personas. Y lo conocía, por la sencilla razón que le había escuchado, mientras su hermana Marta, con las mejores intenciones del mundo, estaba haciendo una cosa también buena, pero en aquel momento totalmente secundario comparado con el hecho de escuchar a Jesús.

A las personas que nos llamamos cristianas nos hace falta conocer a Jesús. Leer directamente los evangelios, su mensaje, y reflexionarlo cada uno y cada una desde nuestras capacidades y posibilidades. Y un buen momento para descubrir el sentido fundamental que la Palabra de Dios en general, y la de Jesús en particular, debe tener en nuestras vidas es  cuando nos reunimos en la Eucaristía.

Salmo 23: “El Señor es mi Pastor”

El Señor es mi pastor;

nada me falta.

Me hace descansar en verdes pastos,

me guía a arroyos de tranquilas aguas,

me da nuevas fuerzas

y me lleva por caminos rectos

haciendo honor a su nombre.

Aunque pase por el más oscuro de los valles,

no temeré peligro alguno,

porque tú, Señor, estás conmigo;

tu vara y tu cayado me inspiran confianza.

Me has preparado un banquete

ante los ojos de mis enemigos;

has vertido perfume sobre mi cabeza

y has llenado mi copa a rebosar.

Tu bondad y tu amor me acompañan

a lo largo de mis días,

y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.

¿Quién? (Luís Guitarra)

https://www.youtube.com/watch?v=dPGhz0X5PVc

¿Quién escucha a quién cuando hay silencio?
¿Quién empuja a quién, si uno no anda?
¿Quién recibe más al darse un beso?
¿Quién nos puede dar lo que nos falta?

¿Quién enseña a quién a ser sincero?
¿Quién se acerca a quien nos da la espalda?
¿Quién cuida de aquello que no es nuestro?
¿Quién devuelve a quién la confianza?

¿Quién libera a quién del sufrimiento?
¿Quién acoge a quién en esta casa?
¿Quién llena de luz cada momento?
¿Quién le da sentido a la Palabra?

¿Quién pinta de azul el Universo?
¿Quién con su paciencia nos abraza?
¿Quién quiere sumarse a lo pequeño?
¿Quién mantiene intacta la Esperanza?

¿Quién está más próximo a lo eterno:
el que pisa firme o el que no alcanza?
¿Quién se adentra al barrio más incierto
y tiende una mano a sus “crianzas”?

¿Quién elige a quién de compañero?
¿Quién sostiene a quien no tiene nada?
¿Quién se siente unido a lo imperfecto?
¿Quién no necesita de unas alas?

¿Quién libera a quién del sufrimiento?…

… ¿Quién mantiene intacta la Esperanza?