“Ser Influencer es fácil, todos lo somos”

7 septiembre 2020

Por Diario de Sevilla

Sacerdote salesiano e Influencer, así podemos presentar a Sergio Codera (39 años). Bautizado en la Catedral de Barcelona – lugar de nacimiento- posee grandes raíces andaluzas. “Mi madre, Juana, es de Montoro (Códoba). Mi abuelo emigró al norte con sus hijos, como muchos andaluces, para trabajar”.

En 1992 su madre, vino a la EXPO-92, conoció Rota (Cádiz) y se enamoró del lugar. “Recuerdo que me enseñó una postal para ver si me gustaba. Me encantó. Y me dijo: pues nos vamos a vivir allí”. Ella sola, trabajadora y luchadora, ya había visto un local para montar su peluquería, una casa donde vivir, y una escuela para Sergio: Los Salesianos, lugar donde crece y madura como persona.

Pero no fue hasta los 18 años cuando dejó la costa gaditana y comenzó la aventura de ser Salesiano, algo que lleva con mucha honra. “Mi consagración como salesiano fue en el año 2001, y como sacerdote en el 2010. Este año he cumplido 10 años de sacerdote”.

En Campano (Chiclana) conoce salesianos consagrados jóvenes y alegres, entusiastas y con “un corazón inmenso” a los que admira y con su testimonio hicieron que de alguna forma se planteara la vocación.

Su vinculación con Sevilla es también bastante especial. “Aquí me preparé para ser sacerdote y me ordené en la Basílica de María Auxiliadora, lugar donde también realicé mi profesión perpetua”.

Ha vivido y trabajado en las casas salesianas de Triana, en la Sede Inspectorial, en el Colegio Mayor Don Bosco, y en la Parroquia Jesús Obrero del Polígono Sur.  Y también ha dado clase en varios institutos públicos de Pino Montano (Félix Rodríguez de la Fuente) y Sevilla Este (Valle Inclán).

En la capital hispalense estudia realización audiovisual y trabaja muchos años en ‘María Visión’, con el programa en directo de televisión “Quiero Ser Santo” y la puesta en marcha con labores de producción de cuatro programas más donde “tratábamos de transmitir la alegría del evangelio con estilo salesiano”.

Y es en Sevilla donde vuelve para cuidar, entre otras cosas, de su madre que lucha contra un cáncer. Ahora mismo vive con ella, cuidándola y “compaginando mi vida de salesiano, sacerdote, hijo y cuidador”. Parece complicado, y muchas veces lo es… “Pero con confianza, en estos momentos, Dios me sostiene y me da la fuerza para poder alegrar a los demás y sobrellevar todo con esperanza y una sonrisa”.

Un sacerdote fuera de lo común que transmite a través de las redes sociales paz, alegría y, sobre todo, mucha fe en Jesús.

– ¿Cómo llega un sacerdote salesiano a ser un Influencer en el mundo digital?

– Ser Influencer es fácil; todos lo somos. Lo importante es darnos cuenta que con todas nuestras palabras, gestos, publicaciones, etc. ¡Con todo lo que hagamos!… Transmitimos un mensaje. Y ese mensaje influye en los demás.

– ¿En qué momento decide abrirse un perfil en Instagram, una red tan del «postureo»?

– Siempre he tenido afición por la tecnología. Con 10 años tuve mi primer ordenador (en 1990), un Amstrad CPC, junto con mi padre jugaba a programar…  No es algo que haya decidido tener, lo raro para mí hubiera sido no tenerlo.

Soy de la generación que ha visto cómo han surgido todas las redes sociales que existen (y las que han dejado de existir). Desde el mítico IRC, el Chat de Terra, el auge de los foros web, el Tuenti, Facebook, Twitter, Instagram y Tiktok… Lo normal.

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Alfred

Alfred

Artículo en Catalunya Cristiana en el que su amigo Jordi Sánchez, profesor en Blanquerna-URL, acerca la figura de un salesiano muy querido en la Inspectoría Salesiana María Auxiliadora que desarrolla su labor en Etiopía.

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