El salesiano Jesús Ros recibe un emocionado homenaje en Huesca

31 diciembre 2015

El Club de Montaña Javieres de Huesca y la Casa Salesiana han rendido un merecido y entrañable homenaje a Jesús Ros. El sacerdote navarro, fundador de las Javieradas en el colegio de la capital oscense, parte el 15 de enero a Usuaia, en la Patagonia Argentina, para atender una casa de acogida. Aprovechando que se trasladaba a pasar las navidades con su familia, hizo una parada en la ciudad altoaragonesa.

El salesiano Jesús Ros, que estuvo muchos años en Huesca, "es una persona muy querida y una institución en el colegio", explicó a este periódico Antonio Rico, del Club Javieres, y al comentarles su marcha a Argentina en la peregrinación que realizaron el pasado verano desde Huesca a Turín con motivo del bicentenario de San Juan Bosco y en la que participó, quisieron demostrarle su afecto y agradecimiento "porque como buen navarro, fue el promotor hace más de 30 años, de unas Javieradas que empezaron como algo familiar, se institucionalizaron y se han convertido en una tradición en la que ahora participamos entre ochenta y noventa personas", apuntó Rico.

Jesús Ros, que desde hace cinco meses estaba en Menorca, a donde fue destinado desde Barcelona capital donde terminó su labor docente y pasó a encargarse de una residencia de personas mayores, no ha fallado nunca a esta cita con los oscenses, pero no podrá estar en la de 2016, coincidiendo con el 35 aniversario, y sus compañeros de andada quisieron agradecerle el poder celebrar este cumpleaños.
 
Los actos comenzaron con una cena-homenaje que le hizo el Club de Montaña y a la que asistieron muchos de los que han participado con él en las Javieradas.
 
Al día siguiente, el reconocimiento tuvo lugar en la Casa Salesiana, donde se proyectó un vídeo de la peregrinación a Turín y diferentes fotografías de su participación en las Javieradas.
El momento más entrañable llegó cuando le obsequiaron con una estola para que la utilice en las diferentes celebraciones religiosas en las que participe en Argentina. Decorada por Luis Toro, en la cara de color blanco hay alusiones a las Javieradas, y en la verde alegorías al sueño de don Bosco e imágenes de la Patagonia Argentina.
 
Tras oficiar una misa en la parroquia de María Auxiliador, Jesús Ros fue el encargado de encender las luces del árbol que está situado a la entrada del colegio.
 
Al día siguiente presidió una eucaristía en las Gorgas de San Julián, en Nueno, poniendo fin a tres días entre compañeros de congregación, exalumnos y amigos, y que a buen seguro recordará desde tierras argentinas, sobre todo en cada celebración en la que luzca esa estola que resume su amor por don Bosco, su paso por Huesca y su nuevo destino, al que acude a sus 75 años de forma voluntaria y respondiendo a una petición de la obra salesiana.
 

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