Salesianos.edu - Inspectoría Salesiana San José
menu



Intranet salesianos.edu

Publicaciones Salesianas

Aviso Legal  |  Privacidad
Imprimir   Disminuir tamaño letra   Aumentar tamaño letra
Un lunes en Bosconia, Perú (Crónica 3).
Los voluntarios de Jóvenes y Desarrollo en Perú, cuentan un lunes en Bosconia, una de las dos obras salesianas de Piura (Perú)

Santiago Arribas Moya


Como en cualquier parte del mundo, los relojes de Piura también avanzan cansina pero inexorablemente; ahora parece que nos vamos enterando cansinamente de las cosas.

Los horarios son algo distintos de nuestra piel de toro. Se madruga más; ellos funcionan con la hora solar. Perú son -5 horas solares respecto a España, pero como nuestro horario oficial es 2 horas más que la solar, hace que la diferencia horaria se convierta en -7 horas. De todas formas, a nosotros nos parece que amanece más temprano, o que las sábanas se pegan con mas fuerza.

A las 6:20 empieza la oración de la comunidad salesiana, a la que estamos invitados, tras la media hora de meditación (las 6:50) la Eucaristía con la participación de las salesianas de la comunidad cercana (4 hermanas). Y después el desayuno, un poco antes de las 7:30.

A las 8:00 son los buenos días en el CETPRO (Centro Educativo Técnico Productivo, algo parecido a una Formación Profesional). En el patio, alumnos y alumnas de 17 a más de 30 años, en filas, perfectamente formados, cada uno sobre uno de los círculos equidistantes que alguna mano calculó cuidadosamente sobre el cemento. Los altavoces del patio, que hasta ese momento repartían música y comentarios de una de las radios locales, enmudecen; suena el timbre. El salesiano Dante (aquí: Padre Dante) comienza con la señal de la cruz y la lectura del Evangelio del día con su reflexión, le siguen las oraciones del Padre Nuestro y Ave María; después, los buenos días propiamente dichos, donde uno de los salesianos hace referencia a algún acontecimiento de actualidad y una reflexión sobre ello. A nosotros cuatro nos han invitado en diversos días a hacer esta parte. Se termina con una serie de avisos, normas de disciplina, etc. Son algo más de las 8:20 de la mañana, una profesora va nombrando a cada curso que con su profesor se dirigen a su aula o taller.

Este es el ritmo normal de cualquier día de la semana, pero hoy es lunes y el ritmo varía, ya que por ley debe empezarse con el acto de exaltación a la patria, el cual consiste en entonar el himno nacional del Perú mientras dos profesores hizan la enseña nacional. En estos y otros muchos detalles se nota la impronta que los muchos años de gobierno militar han dejado en el simbólico colectivo; lo militar aquí es signo de identidad, de amor a la patria y de sentido de pertenencia.

A partir de las 8:30 de la mañana por las arenosas calles que circundan Bosconia van serpenteando niños y niñas; en los pies unas chanclas de playa, al hombro una mochila o una bolsa, dentro uno o dos cuadernos, algún lápiz y lapicero (lapicero es nuestro bolígrafo), en algún caso un libro...; en la mirada una sonrisa. Caminan en grupos, saben que no es seguro ir sólos. Las puertas de Bosconia están abiertas, casi siempre alguno de los voluntarios les espera en la puerta y alguien les recoge sus carnet, donde se va anotando su asistencia. Juegan en los campos de fútbol y sobre todo en los de voleibol; algunos disfrutan de los columpios, balancines y toboganes. Son de distintos colegios, sólo hay dos cosas que les unen: tienen las clases por la tarde y por la mañana vienen a Bosconia.
                          
[Notas para los curiosos: a nuestras chanclas de playa les llamas sandalias, esas "de dedo"; las sandalias aquí son ojotas. Lápiz coincide, pero lapicero aquí se refiere al bolígrafo, las pistas deportivas se llaman canchas, al fútbol se le llama -y se escribe- fulbol. Nuestro "mmpújame" cuando estamos en el columpio, se dice "dame un paseo". Hay cinco pistas deportivas de cemento de futbito y balón cesto, las pistas de voleibol son palos y redes en medio de la arena, por lo que los partidos son más bien de voley playa, pero hace que todos se tiren sin miedo a hacerse daño y salgan jugadas espectaculares.]

Suena el timbre, son las nueve menos cinco, desde todos los puntos de los inmensos patios se van concentrado bajo un techado, se colocan en filas ordenadamente por cursos y sexos, (niños y niñas separados). Aunque proceden de distintos colegios, conocen claramente la dinámica, se colocan en filas, a la voz de "guarden distancias" se cubren, "atención" (se ponen firmes), "descansen"... "En nombre del Padre, del Hijo,..." Todos hacen la señal de la cruz, la oración del Padre Nuestro con las manos abiertas en señal de invocación y el Ave María con la mano derecha sobre el corazón. A continuación un salesiano o uno de nosotros da los buenos días. El salesiano Elías va nombrando los cursos, que ordenadamente y en fila se dirigen con su "profesor" hacia el aula respectiva, van desde 4º de Primaria a 5º de Secundaria. Allí estarán una hora y media haciendo sus deberes de clase, los "profesores" les explicarán dudas y les ayudaran a que entiendan las tareas  a realizar, pueden también consultar la biblioteca o hacer los trabajos en grupo. Todas las clases están equipadas con pizarra y sillas de pala; no hay mesa de profesor. A las 10:30 el timbre marcha el comienzo del recreo, la mayoría de las aulas se vacían, en algunos casos queda alguien terminando sus deberes; algún "profesor" queda explicando.

[Otra nota: los "profesores" somos nosotros, los voluntarios, o jóvenes de confirmación o estudiantes de cursos superiores que en este momento no tienen clase en sus estudios. En el sistema educativo peruano, las edades de Primaria, como la nuestra, es de 6 a 11 años y el lugar donde se realiza se llama Escuela, después se estudia Secundaria, que consta de 5 cursos (de 12 a 16 años), donde se estudia se llama Colegio, tras lo cual se pasa a la Universidad que da la titulación de Bachiller (al menos cinco años de estudio) en algunas carreras éste título pasa a llamarse Licenciatura , Maestro (dos años más) y Doctor (debes tener el título de Maestro y cursar dos años más).]

Tras media hora de juegos el timbre marca el final, son las 11:00, todos se dirigen a lavarse las manos, vuelven a forma por cursos y sexos, se les reparte el carnet si no lo recibieron en sus aulas. Suben ordenadamente al comedor. Se sientan en grandes mesas de 14 comensales, como asientos unos bancos en los que ordenadamente se sientan intercalados niños y niñas (un niño, una niña, un niño, etc.). Nadie empieza a comer hasta que no termina la oración y bendición de la comida. Delante de cada uno hay un vaso de leche con algún cereal y sobre él un panecillo dulce relleno de atún o tortilla francesa. Cuando todos acaban se va dando la orden de bajar.

En las puerta de salida, saludamos a los que se marchan. Son fáciles los abrazos, los apretones de manos, los besos, las sonrisas... el querer irse pero no irse... Como si un vomitorio de campo de fútbol se tratase, Bosconia llena las calles de un serpenteo de niños, en los pies unas chanclas, al hombro una mochila o una bolsa, dentro uno o dos cuadernos, algún lápiz y lapicero, en algún caso un libro...; en la mirada una sonrisa y en el corazón un anhelo junto a una pincelada de cariño recibido.

[Última nota: por la tarde el oratorio empieza a las 3 menos diez, con el mismo esquema, a las 4:30 el recreo, a las 5 la merienda que es algo más sustanciosa: un plato de arroz con atún y lentejas, acompañado de un vaso de chicha morada u otro refresco. Al inicio de nuestra presencia en Bosconia por la mañana venían unas 40 personas y por la tarde unos 80, en una semana creció a 85 por la mañana y 221 por la tarde, gracias a la labor de varios animadores que han ido de colegio en colegio informando del Oratorio]

(Próxima crónica: dentro de dos días)